A medida que se cancelan los vuelos, aparecen las cuarentenas a gran escala, las medidas de distanciamiento social y las existencias caen, una crisis de salud global se convierte en una crisis económica global. En cualquier crisis sanitaria, la principal preocupación es (y debería ser) la salud de los afectados, pero desafortunadamente, los impactos económicos también tienen efectos dramáticos en el bienestar de las familias y las comunidades.

Las estimaciones del impacto global varían:

  • Hace una semana se predijo que Covid-19 reducirá el crecimiento del PIB mundial en medio punto porcentual para 2020 (del 2,9 al 2,4%)
  • Otros datos advierten que el crecimiento anual del PIB podría caer a cero en el peor de los casos de pandemia, pero la verdad es que nadie sabrá el verdadero impacto económico de esta pandemia durante un tiempo, ya que la trayectoria del virus es incognoscible, al igual que la efectividad de los esfuerzos de contención y las reacciones de los consumidores y las empresas.

No hay una cifra única que capture o prevea de manera creíble el impacto económico de Covid-19. Sin embargo, se puede analizar detenidamente las señales del mercado a través de las clases de activos, los patrones de recesión y recuperación, así como el historial de epidemias y crisis, para obtener información sobre el camino a seguir.

En esta línea, Covid-19 podría afectar a la economía global de tres maneras principales:

  • Afectando directamente a la producción.
  • Creando una interrupción en la cadena de suministro y en el mercado.
  • Impacto financiero en las empresas y en los mercados financieros.

El temor al impacto del coronavirus en la economía global ha sacudido los mercados de todo el mundo, hundiendo los precios de las acciones y el rendimiento de los bonos. El shock del Covid-19 causará una recesión en algunos países y dejará el crecimiento anual global, este año, a menos del 2,5%, el umbral recesivo para la economía mundial. Incluso si se evita lo peor, el impacto en el ingreso global, en comparación con lo que los pronosticadores habían estado proyectando para 2020, se limitará a alrededor de la marca del billón de dólares.

Todo esto es, principalmente, consecuencia de una fuerte caída en el gasto de los consumidores y las empresas, produciendo una recesión. Los consumidores se quedan en casa, las empresas pierden ingresos y despiden trabajadores, y los niveles de desempleo aumentan bruscamente. Los contratos de inversión empresarial y las quiebras corporativas se disparan, ejerciendo una presión significativa sobre el sistema bancario y financiero.

El brote ha llevado a las principales instituciones y bancos a reducir sus pronósticos para la economía mundial, de hecho, China experimentó la mayor rebaja en términos de magnitud. Se espera que el gigante económico asiático crezca un 4,9% este año, más lento que el pronóstico anterior del 5,7%. Mientras tanto, se espera que la economía mundial crezca un 2,4% en 2020, por debajo del 2,9% proyectado anteriormente.

otro gráfico:

La desaceleración de la fabricación en China debido al brote está interrumpiendo el comercio mundial y podría provocar una disminución de $50.000 millones en las exportaciones a través de las cadenas de valor mundiales. Cualquier desaceleración en la fabricación en una parte del mundo tendrá un efecto dominó en la actividad económica en todo el mundo debido a las cadenas de valor regionales y globales.

Los sectores más afectados podrían ser, hostelería, turismo, construcción, transporte, aerolíneas, la automoción, fabricación de productos químicos, la industria de energía, el sector petrolero y equipos de comunicación. Entre las economías más afectadas se encuentran la Unión Europea ($15,6 mil millones), Estados Unidos ($5,8 mil millones), Japón ($5,2 mil millones), la República de Corea ($3,8 mil millones), y Vietnam ($2,3 mil millones). Los efectos globales estimados de COVID-19 están sujetos a cambios dependiendo de la contención del virus y/o cambios en las fuentes de suministro.

gráfico:

Un escenario preliminar a la baja o pesimista ve un déficit de $2 billones en el ingreso global con un golpe de $220.000 millones a los países en desarrollo (excluyendo China). Las economías más afectadas en este escenario serán los países exportadores de petróleo, pero también otros exportadores de productos básicos, que pueden perder más de un punto porcentual de crecimiento, así como aquellos con fuertes vínculos comerciales con las economías inicialmente conmocionadas.

Es probable que ocurran desaceleraciones del crecimiento entre 0.7% y 0.9% en países como Canadá, México y la región centroamericana, en las Américas; países profundamente insertados en las cadenas de valor globales de Asia oriental y meridional, y países en la inmediatez de la Unión Europea.

Además, el brote de coronavirus podría hacer que la inversión extranjera directa (IED) global se reduzca en un 5% -15%, y se advierte que puede alcanzar sus niveles más bajos desde la crisis financiera de 2008-2009, en caso de que la epidemia continúe durante todo el año.

La banca es otro de los grandes sectores afectados, la banca europea cae un 25% desde máximos de febrero, y se encuentra en el nivel más bajo desde 2009. Al haber más casos y áreas afectadas, los bancos comerciales verán un impacto negativo en sus ingresos debido a la continua incertidumbre y al aumento significativo de la volatilidad. Una interrupción generalizada de la actividad económica podría causar insolvencias e impagos de los préstamos bancarios, lo que pondría en duda la viabilidad de los bancos y extendería aún más la perturbación financiera.

En España las medias, llevadas a cabo por el estado de alarma, amenaza la supervivencia del 99,8% del tejido empresarial español (las pymes), bien porque se han visto obligadas a echar el cierre o porque la naturaleza de su actividad les impide implantar el teletrabajo. Y es que, según los datos, una de cada tres pymes ya está sufriendo los efectos de la crisis del coronavirus. La reducción de ingresos podría alcanzar los 10.000 millones de euros, un desplome que ni si quiera se puede compensar a través del comercio online, ya que las plantillas de las plataformas logísticas, al no ser este un servicio urgente, también se encuentran en mínimos. Es por ello por lo que algunas empresas ya se están planteando tomar medidas más drásticas, como hacer un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).