Fue el pasado 11 de marzo cuando la OMS dijo que el nivel de infección que el Covid-19 había alcanzado a lo largo del mundo hacía necesario declararlo como pandemia. En un primer momento, se comparó al Covid-19 con la gripe común, pero en estos momentos los expertos comentan que el Covid-19 es 30 veces más mortal y casi dos veces más contagioso que la gripe. Según un cuadro compartido por la profesora Akiko Iwasaki de la Universidad de Yale, donde se pueden ver los diferentes efectos de infecciones virales respiratorias, como la gripe, SARS, MERS, y Covid-19, la tasa de mortalidad de una gripe oscila entre el 0,05% y el 0,1%; mientras que la del SARS llegó al 11% y la del MERS alcanzó el 34,4%.

La tasa de mortalidad en el Covid-19 por el momento está en el 3,4%, lejos de las otras infecciones, pero con una tasa de contagio mucho mayor, dado que con el SARS se alcanzaron los 8.098 infectados en 2003, y con el MERS los 420, mientras que en el Covid-19, el día 17 de marzo se hablaba de 196.000 casos a nivel mundial. También hay una significativa diferencia entre la tasa de hospitalizados: por gripe el índice es del 2%; por Covid-19, en cambio, se llega al 19%, mientras que en el SARS y en el MERS se hospitalizó a la mayoría de infectados.

Por otra parte, muchos han coincidido en hacer una comparación entre el impacto que el Covid-19 está teniendo y el que tuvo la Influenza de 1918, malconocida como Gripe Española, donde a diferencia de otras epidemias de gripe, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables.

Las cifras dicen que llegó a infectar a cerca de un tercio de la población mundial, unos 500 millones de personas, y se calcula que, cuando se dio por finalizada, había matado a 50 millones de personas, es decir un 10% de los infectados, pero otros datos llegan a hablar de un 20% de infectados fallecidos.

En la economía mundial la pandemia también dejó su impacto. Al hecho de perder familiares y seres queridos, se unió el miedo colectivo y compañías de seguro arruinadas ante la muerte de personas en edad reproductiva. Los países tuvieron que conceder créditos especiales para poder hacer frente a todos los gastos derivados tanto de la asistencia médica y social de los afectados, como de la implantación y cumplimiento de las distintas medidas de prevención pública.

También hay que destacar que la coincidencia de la enfermedad con la Primera Guerra Mundial dificulta el hecho de saber dónde empezaron las consecuencias de una y donde terminaron las de otra. Pero, por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, los indicadores existentes apuntan a que los índices de la producción industrial y la actividad comercial cayeron en octubre de 1918, en el momento más agudo de la epidemia, aunque repuntaron rápidamente. Las cifras sobre la nómina de las fábricas disponibles también señalan una drástica caída seguido de un rápido repunte.

IMPACTO ECONÓMICO DE LAS EMERGENCIAS SANITARIAS

El pasado 12 de marzo, el Ibex 35 vivió la peor jornada de su historia, con una caída al cierre del 14,06%. Ninguna de las medidas que se adoptaron por parte del Gobierno de España ni por el Banco Central Europeo fueron suficientes para hacer frente al impacto económico del Covid-19.

Las bolsas de Alemania y Austria sufrieron caídas similares como consecuencia de las ventas masivas y, el día 9, Wall Street tuvo que frenar durante 15 minutos el comercio de acciones después de que el Dow Jones cayera un 7,79%. 

Según estima Standard&Poor’s, el impacto del Covid-19 podría reducir el crecimiento del PIB mundial en 0,3% para 2020; 0,7% en China; 0,1% en Estados Unidos y 0,2% en Europa. A pesar de lo negativo de estos datos, podría no llegarse al umbral del 0,5% de la pérdida del PIB, que el Fondo Monetario Internacional marca para considerar que se trata de un desastre económico importante.

Pero este impacto económico no va a ser el primero causado por una emergencia sanitaria, anteriormente ya se han producido grandes impactos por causas sanitarias; la propia OMS recoge en un informe de septiembre de 2019 que las epidemias causan estragos en las economías.

COSTES DE LAS DIFERENTES PANDEMIAS EN MILLONES DE DÓLARES

FUENTE: OMS

Por ejemplo, en 2003 estalló el SARS (síndrome respiratorio agudo y grave), y se estima que el SARS costó 35.000 millones de euros a la economía global. Al igual que ha ocurrido con el Covid-19, fue en China, donde se originó, y la epidemia supuso una reducción de entre el 0,5% y el 1% del PIB. Sin embargo, la economía terminó registrando un crecimiento del 10% ese año, y el informe del FMI del año siguiente hablaba de un impacto poco significativo.

Mientras que, en 2009, la gripe A hizo que los gobiernos hicieran en muchos casos un gasto preventivo, lo que generó un coste de entre 40.000 y 50.000 millones de euros, que posteriormente no pareció tan necesario. Por ejemplo, en Francia, el gobierno solicitó 94 millones de vacunas, de los cuales canceló 50 millones, y perdió en stock (caducaron) otros 25 millones de vacunas.

En 2014 llegó el turno del ébola, que contagió a más de 28.600 personas y mató a 11.300 en África. Según algunas estimaciones del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) la crisis del ébola supuso un impacto de 3.600 millones para la región afectada. Sólo Guinea, Liberia y Sierra Leona perdieron cerca de 2.000 millones de euros su PIB en 2015.

Otros impactos significativos que causó el ébola:

  • El turismo cayó un 50% en Sierra Leona entre 2013 y 2014
  • El 51% de los trabajadores de Liberia perdieron su empleo en los nueve meses siguientes a la epidemia
  • El PIB de Sierra Leona cayó un 20% en 2015
  • La epidemia de ébola provocó 11.300 muertes en África.

Finalmente, en 2017, el virus del zika afectó a cerca de 100 millones de personas, y costó entre 7.000 y 18.000 millones de dólares en el corto plazo; pero las características del virus podrían hacer que el cuidado a menores con problemas al nacer generará un coste de más de 39.000 millones, según el informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en 2017. La primera estimación representa, respectivamente, el 0,05% y 0,12% del PIB global anual.

Hay que tener en cuenta que este virus afectó a regiones menos desarrolladas, pero la Universidad Johns Hopkins calculó que, si un brote similar afectara a Estados Unidos, el coste generado sería de 10.300 millones de dólares, entre los que se encontrarían las pérdidas de productividad.